Van a tener razón mis hijos cuando proclaman que leo siempre libros tristes sobre muertes y jardines. Pero solo en apariencia, si consideramos que escribir sobre la muerte supone que estamos vivos, que lo sabemos y que otorgamos todo el poder a la rememoración y a la reflexión sobre el tema.
Escribir sobre la muerte de los padres. Me doy cuenta ahora de que tanto el libro anterior como este de Manuel Astur tratan de lo mismo: la pérdida y el duelo por la pérdida del padre.
El título es muy hermoso.

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