jueves, 14 de mayo de 2020

EL INTERIOR HOLANDÉS

  Enfrente de mí tengo colgado el cartel de una exposición de Vermeer. El interior holandés, se titula. La recuerdo remotamente, como un viaje a Madrid en primavera para visitar museos y galerías, para verlo todo. Comer y beber. Caminar por las calles conocidas del centro. Verlo todo, beberlo todo. Asimilar la vida a grandes tragos.
  Ahora habito el interior holandés. La imagen de la dama que se inclina con un jarro o cualquier otro objeto doméstico, entorna la ventana, se recoge la falda. Nunca mira al observador- espectador.
  Está en su interior. Aguarda.
  
  Nos encontramos en la fase 0 del confinamiento. Pleno interior holandés. También recuerdo el viaje que hicimos a Ámsterdam. Apenas vimos Vermeer, Van Gogh, Rembrandt. No vimos nada, excepto barcazas por los canales y muchos bares y restaurantes.
  Prometo Habitar Plenamente Mi Interior Holandés.
  Mi Interior Alemán.
  Mi Interior Francés.
  Mi Interior Italiano.
  Habitar el interior y el exterior que nos ofrezca el mundo.



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